lunes 25 de enero de 2010

Nigredo, Albedo y Rubedo



Dicen que todas tenemos algo de brujas; de ciertas habilidades “mágicas” que empleamos en algún momento dado con diferentes objetivos… incluso sin darnos cuenta… Sin ir tan lejos, ¿qué tal contigo misma?

-…Sí, no fue hace mucho tiempo… casi tres meses después… ¡Tres! -Un número al que en la mitología precede a algo trascendental; de transformación- Y, hoy, algo está cambiando, transmutando. No sé bien qué. Pero se me va el sueño; de hecho ahora son las dos de la mañana. Voy de un lado a otro y llego a donde mismo. ¿Me lanzo o no? ¿Salto o no? Por un lado escucho esa voz que me dice “está bien, hiciste lo correcto”, pero la otra –la que nunca se calla- no deja de repetirme “¿por qué lo hiciste?”…

-¿Y esas lágrimas?

-¿Qué tienen? son mías… recuerda: “Las lágrimas a lo largo de la historia han cumplido con tres misiones: atraen a los espíritus; rechazan a los que quieren ahogar y encadenar al alma sencilla y sanan las heridas de los pactos desventajosos hechos por los humanos”, por lo tanto, puedo llorar para curar mi herida, para protegerme, aunque no me dejen dormir.

-¿Es necesario que sufras?... Llorar está bien, pero no resuelve el problema…

-Pero ayuda a un proceso; el de seguir adelante…


Hay un ciclo llamado “el ciclo del despertar”, que a veces nos pone en actitud de “Me importan muy poco las cosas del mundo”, esa que conoces tan bien y hasta tiene qué ver con esas ganas que luego tienes de no bañarte. Tú crees que es depresión, pero no. Simplemente estás adentrándote en ti y ese es el proceso. Es más, algunos tratados de alquimia describen tres fases necesarias para la transformación: la nigredo o negrura; la rubedo o rojez, y la albedo o iluminación.

¿Ves por qué te digo que eres medio bruja? No sigues adelante en la vida porque sí nada más. Efectúas varios cambios y todos ellos se completan así, con una nigredo (pérdida), una rubedo (sacrificio) y una albedo (iluminación); una detrás de otra, siempre dentro de ti.

Yo no voy a preguntarte en cuál fase estás. Esperaré a que salgas de ti, cuando vea de nuevo tu luz.


Referencia: “Mujeres que corren con los lobos”, de Clarissa Pinkola Estés.

miércoles 20 de enero de 2010

Campamento Diabetes Safari 2010

La diabetes infantil en México existe y va en aumento. Cifras de la Secretaría de Salud y el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) señalan que en el país hay alrededor de 400 mil menores de 15 años que viven con diabetes.

Por otro lado, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006 (Ensanut), la diabetes tipo 1 (DM1) se incrementa en un tres por ciento cada año, en niños y adolescentes; y cinco por ciento, en los menores de preescolar. Se estima que 200 niños menores de 15 años contraen diabetes tipo 1 cada día. Si para un adulto, enfrentar el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad es difícil, para los niños y adolescentes debe serlo más, al no ser una condición pasajera que se limite a la etapa de la niñez o se controle únicamente con la actividad física o cambios saludables de alimentación.

Rosa Elena Yáñez, Educadora en diabetes certificada, Máster en nutrición y Metabolismo y Nutrióloga titulada, es también Directora del Campamento Diabetes Safari 2010, y comenta que pocos padecimientos ejemplifican tan bien un modelo de autocontrol y automanejo como la diabetes mellitus: “…Ya que todavía no hay cura, la diabetes obliga a todos los que la tenemos, a asumir la responsabilidad diaria de cuidarnos. El autocontrol verdadero de la diabetes se enfoca al automanejo de la glucosa sanguínea. Esto implica la toma constante de decisiones de, por ejemplo, cuándo, qué y cómo comer…decisiones que se repiten hasta el infinito…”

Es por ello que invita a niños con DM1 al Campamento Safari 2010, un espacio que les brinda la oportunidad de autoeducarse, pero sobre todo, una experiencia que contribuye a fortalecer su comprensión, confianza, autoestima, motivación y red personal de apoyo. “El Campamento Diabetes Safari ofrece un modelo en el cual el tener la DM1 es lo “normal,” en lugar de algo que distinga a los niños y adolescentes de sus compañeros”, expresó.

El Campamento Diabetes Safari es una institución internacional, temporal, sin fines de lucro, que cada año brinda a niños y adolescentes con DM1 la educación, diversión y oportunidades para conocer a sus iguales en un contexto seguro y tranquilo. El Primer campamento se realizó en 2005 y, este año, se llevará a cabo del 1 al 4 de mayo en Oaxtepec, Morelos. El requisito principal para poder asistir es que los niños y adolescentes utilicen las insulinas para controlar los niveles de glucosa en su sangre.

Aunque el Campamento Diabetes Safari no recibe apoyo financiero de ninguna organización nacional, internacional, gubernamental, política, filantrópica o religiosa. Sí recibe donativos de quienes llaman “patrocinadores de niños con diabetes”, dichos donativos cubren los costos –totales o parciales- de un niño durante su campamento.
Si te interesa asistir, donar o simplemente conocer un poco más acerca de esta institución, visita: http://www.diabetes-safari.com

¿Por qué a veces tienen que ocurrir tragedias para conmovernos y entonces ayudar? En la familia, en la comunidad, en el país; el caso de Haití es el más reciente. Imposible sentirnos indiferentes, sentirnos “a salvo”, con la fuerza y la intención de ayudar. Lamentablemente, a veces sólo queda en eso: en mera intención, por desconfianza, por ignorancia de no saber cómo brindar apoyo a tantos y tan lejos…

A veces no hay que mirar tan a la distancia, ni esperar situaciones tan trágicas para compartir un poco de lo que somos y tenemos.

lunes 11 de enero de 2010

Entre el ser y el estar





¡Qué pinche frío hizo en estos días! La Ciudad parecía de esos lugares europeos depresivos en que uno ya no sabe cuándo es de día o cuándo de noche. Nunca has estado en alguno, ¿verdad? pero te han contado. Como sea, qué bien que aprovechaste el tiempo para reflexionar mientras tiritabas en tu helada habitación; para pensar en el ser y el estar; algo tan irregular como los mismos verbos.

A veces te sientes “ni de aquí, de allá”. Qué feo es eso. Estar en un lugar, deseando estar en otro. ¿Hasta cuándo? ¿Qué harás con ese miedo a soltar, a desprenderte? ¿Qué temes perder? Lo único seguro que estás perdiendo ahora, es el momento.

¿En qué estás pensando?... ¡Ah! Ya sé… en cómo fue que llegaste hasta aquí, ¿no?
Fuiste tú misma ¿no lo recuerdas?
No lo evadas; al contrario, asúmelo y disfrútalo.

Sabes que el ser y estar es una elección, una decisión en gran parte. En los últimos años, has hecho de ti lo que has querido… como has podido y ahora ¿qué? ¿Vas a flaquear, a dudar? Ya sabes lo que tienes qué hacer en estos momentos recurrentes en tu vida en que tu alma empieza a oír: “¡Crisis a la vista, crisis a la vista!”

Detente un momento. Respira. Siente lo que eres. Mantente así, quieta un momento hasta que te encuentres. Deja miedo, presiones. Siente tu sangre fluir y fluye con ella. Recórrete desde la punta del pie, hasta la punta de tu cabello, con los ojos cerrados. Recuerda cómo eres en esta vida, en ese cuerpo.

Ahora dime: ¿Quién eres? ¿En dónde estás?
No te preocupes. Sí, eres tú, con tu identidad, tu esencia, tu pasado, tu origen intactos…al final, los proteges muy bien.
En donde estés, no te preocupes tanto como no sea para disfrutar del lugar. Por algo estás ahí. Si aún no lo sabes, dale tiempo al tiempo. Él se encargará de mostrarte lo que necesitas y tiene para ti.

martes 29 de diciembre de 2009

Limpiando el closet


Martha es más que una amiga a la que quiero mucho, una mujer sabia, fuerte y alguien que desde hace más de quince años marcó mi vida positivamente. Siempre, a pesar de la distancia le pienso con cariño y sé que con ella, una conversación resulta divertida e inteligente.

Me acordé de ella, porque siempre a fin de año hago limpia en mi departamento y cuando tocó el turno al closet y no hallaba por dónde empezar, me vino a la mente una de las más recientes pláticas que tuvimos por el chat y que conservo con mucho cariño porque fue justamente un día de esos en que yo andaba en crisis existencial (pa’ variar). Le busqué, platicamos y entonces, tan sabia y práctica como es, me dijo:

“…¿Te acuerdas cuando intentabas arreglar tu cuarto, que sacabas todo del closet, de los cajones y los ponías en la cama? Luego ibas acomodando en los cajones poco a poco dobladito… y ponías en ganchos por colores, y te probabas cosas que hace mucho no te ponías y, algunas –pocas- las ponías en la pila para regalar o tirar…y con la mayoría decías “pero voy a adelgazar o este me lo regaló no sé quién”, o la razón que quieras para guardarlo... pues lo mismo pasa con nuestra vida: intenta uno ponerla en orden… tiramos pocas personas, pocos recuerdos y, la mayoría los guardamos por si algún día los volvemos a necesitar. Pero es un proceso medio cansado y siempre quedan cosas que no sabes dónde poner o que no sabes si tirar o no… entonces, haces un cajón exclusivo para esas cosas: para las ansiedades, para las depresiones, para expectativas no cumplidas, para los planes que no realizaste…lo importante es que sepas dónde están y sólo lo abras cuando quieras abrirlo, cuando necesites abrirlo, porque el problema es que si están revueltos con los del uso diario, te los encuentras a cada rato.
En cambio, si los pones todos en un cajón, tienes el control de cuándo y cómo lo abres y cuándo tienes el ánimo para hacerlo. Sacas una cosa y decides qué hacer con ella…”


Recuerdo que lo primero que le dije fue: ¡Necesito un closet más grande! Pero ya una vez metida ahí, me reconfortó saber que todavía tenía espacio y que si me armaba de valor, podría recuperar más para que este nuevo año tuviera sólo lo que me hace sentir y ver mejor.

Bien dicen que “el tiempo pasa. La vida ocurre. Las distancias separan. Los hijos crecen. Los trabajos van y vienen. La pasión disminuye. Los hombres no siempre hacen lo que se supone que deberían hacer. El corazón se rompe. Los padres mueren. Los colegas olvidan los favores recibidos. Las carreras o profesiones llegan a su fin. Pero las hermanas siempre están ahí, sin importar las millas que haya entre nosotras, por eso nunca hay que olvidarlas”. Como siempre, ¡Gracias Martha!

domingo 20 de diciembre de 2009

Mi regalo de navidad


-¿Ya tienes la vela que encenderás esta navidad?
-¿Vela? ¿Para qué?
-Para que te dé luz, fuego.
-¿Luz? ¿Fuego? ¿Para qué?
-Siempre es bueno tener una luz, aunque sea pequeña
-Pero ¿Para qué?
-¿Has encendido una vela en la oscuridad?
-No
-¿Incienso?
-Tampoco
-Bueno ¿Has intentado alguna vez estar en silencio contigo misma, respirar profundo, meditar, agradecer?
-Mmmh
-Mira, es navidad y creo que vale la pena que te brindes un poco de tiempo para limpiar tu alma y reciba el amor, el cariño, el agradecimiento que en estas fechas se genera. ¿El fuego? El fuego es energía, luz; al igual que tú y que yo. Transmuta, transforma. Por eso hoy te quiero regalar una vela que enciendas con ilusión, esperanza, agradecimiento y alegría; una vela que te acompañará en esos momentos de confusión, angustia e incertidumbre; una vela que te dará luz. ¿Qué dices?
-¡Está bien! Muchas gracias. Pero déjame entonces compartir contigo un lindo regalo que me hicieron ayer. Escucha con el alma:

“Bendito Ángel Humano”. De Jorge Oyhanarte.

Cuando ya no te inquiete lo que pase contigo…
Cuando te quede claro que esta vida es un juego…
Cuando a aquel que te agravia no lo veas enemigo…
Cuando ya no le busques distracciones al ego…

Cuando por igual trates al triunfo y la derrota…
y entiendas que las cosas no son lo que aparentan…
Cuando igualmente aprecies la flor que no se nota…
y los bellos jardines que a veces se presentan…

Cuando mires al mundo lleno de compasión
por aquellos hermanos que han elegido el drama…
-pero a la vez comprendas, que al abrirse el telón,
son solamente actores de una infinita trama…-

Cuando ya no te tomes ninguna cosa en serio…
Cuando no te interese ni ser juez…ni ser parte…
Cuando poses tus ojos de lleno en el misterio,
¡y sientas que no hay nada que pueda lastimarte…!

Y ya no te preocupe abandonar tu traje
-con ese desapego del que a nada se aferra…-,
¡celebraré tu vida, compañero de viaje!
¡Bendito Ángel Humano caminando la Tierra…!


Que a pesar de todo, la luz del alma nunca se apague y el amor, nunca se extinga.
Hoy y siempre ¡mucha luz para ti!.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Hoy, ayer, mañana y siempre... No a la violencia contra mujeres y niñas.

El 25 de noviembre conmemoramos el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres. Ya saben, autoridades y gobiernos promoviendo por todas partes el asunto; la radio, la televisión, los periódicos; eventos por aquí y por allá…al menos así, un sector de la gente se enteró de ello.

Sin embargo, no puedo dejar de señalar eso que para mí es más como un doble discurso oficial del “no más violencia” por un lado y las crecientes cifras de las estadísticas sobre mujeres maltratadas, por el otro; del supuesto apoyo y respeto a la libertad de las mujeres y, de falta de leyes que en verdad las protejan.
En el marco de esta fecha, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio a conocer que en México 40 de cada cien mujeres de 15 años y más han sido objeto de violencia en los espacios comunitarios o sociales a lo largo de su vida.




La ONU señala que una de cada tres mexicanas ha sufrido o sufrirá algún tipo de violencia. Sí. Una de tres. Y no sólo eso, también incluyen el rezago en la mortalidad materna, la violencia institucional por el trato que se da a mujeres indígenas en centros médicos, la trata de mujeres, la explotación laboral y sexual, la violencia migratoria, que se suma a los ataques de género en el trabajo, en la escuela, en el hogar, y que son diferentes formas de violencia en México.

Malú Micher, directora del Instituto Nacional de las Mujeres en el DF, consideró que el problema de la violencia contra las mujeres en México se debe a muchos factores, pues no es un problema ni un fenómeno, sino un delito, “un abuso de poder. Por su parte, la directora del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) Rocío Gaytán, sostuvo que corresponde a un problema cultural que debe atenderse.




Sea cual sea la causa, el punto es que existe, siempre ha existido y no tiene por qué seguir existiendo. Pero la realidad es cruel, a pesar de los pequeños pasos que se han dado. Porque si bien en México existen dos leyes marco, como la Ley General de acceso a una vida libre de violencia decretada en 2007 y de la cual presumieron todas las entidades del país, sólo 18 de ellas cuentan con su respectivo reglamento que la hace aplicable. En Colima, gracias, el reglamento se emitió apenas en Septiembre pasado y eso, a pesar de ser una de las entidades con mayores casos de violencia contra mujeres registrado.

De verdad, no es sólo hablar por hablar, ni escribir por escribir. Creo que en algún momento, todas hemos sido víctimas de la violencia en cualquiera de sus formas, por el único hecho de ser mujeres. Yo lo he sido. Y dedico estas líneas a quienes han sufrido y muerto por ello: desde las muertas de Ciudad Juárez que hicieron más visible el problema, hasta las del Estado de México que son más que las de Juárez. Desde las que son encarceladas por decidir interrumpir su embarazo, hasta las que mueren por hacerlo en condiciones clandestinas debido a que sus gobiernos no les permiten decidir.





Duele, en verdad duele ver hasta dónde hemos llegado. Pero duele más ver, hasta dónde lo permitimos y lo reforzamos. No nos acostumbremos a vivir con y en la violencia. Ayer, hoy, mañana y siempre debe ser un día sin violencia para nosotras.



Fuentes:
Inegi
Observatorio Ciudadano del Feminicidio
INMUJERES

sábado 21 de noviembre de 2009

Julie & Julia… & me

Hoy fui al cine a ver "Julie and Julia"… y no pude evitar revivir mis deseos por cocinar y pensar en lo que la cocina puede hacer con nosotros… de mí.

Pensé en que cuando cocino, generalmente lo hago contenta, animada; aunque sea un atún o un huevo, porque desde que vi la película “Como agua para chocolate”, se me quedó la idea de que los alimentos absorben la energía de quien los prepara y la transmiten a quien la come (o por qué eso de cuando hacen una salsa super picante, no falta el “¡estabas enojada!” o “comiste gallo”)… así desde entonces mi relación con los alimentos.

Ahora, con “Julie and Julia” vi el poder que la cocina tiene para exprimir los pensamientos, los sentimientos, los deseos; para hablar de nosotros y con nosotros; de transformarnos como transforma los ingredientes crudos que producen algo delicioso.

Pensé en cuando entro a la cocina y salgo de ella… en cuando preparo pasta para mí, mientras tomo vino… en lo que pienso cuando cocino, cuando huelo, cuando pruebo… en cuánto me gustaría a veces cocinar para alguien: mis padres, mis hermanos, mis amigos o… el marido que, como el de Julie y Julia, deja ser y hacer; apoya, impulsa, motiva y ama.

¡Salud por quienes disfrutan de crear algo en la cocina. Desde un platillo nuevo o tradicional… hasta un bebé.