Aletorreslive
Bienvenid@s a este espacio de expresión y reflexión sobre temas vistos desde una perspectiva muy femenina. Agradezco su tiempo para leerme y sobre todo, sus comentarios sobre los temas aquí publicados.
lunes 20 de febrero de 2012
Lecciones
No porque dejes de ver a alguien significa que lo dejes de amar...
No porque dejes de ver a alguien estés segura que lo olvidarás...
No porque dejes de ver a alguien pienses que no lo verás más...
Porque si ese alguien sembró en tu corazón, en tu mente, en tu cuerpo...ahí prevalecerá, quizá por siempre.
miércoles 15 de febrero de 2012
Confesión de viva voz...
Alguna vez leí que la voz desnuda, delata, habla de cómo somos y cómo estamos.
Si estamos tristes, contentos, sanos o enfermos, nuestra voz nos pone en evidencia, incluso cuando mentimos.
Pero creo que es algo a lo que pocos prestamos atención. Si ya de por sí encontrar a alguien que tan sólo "escuche" es complicado...
La voz no sólo es ese simple sonido que sale por nuestra boca. Implica muchos elementos más que involucran a nuestro cuerpo: la respiración, articulación, músculos, dicción, lenguaje, para dar como resultado esos sonidos que nos permiten comunicarnos. Ese sonido que nos hace ÚNICOS. ¿Te has imaginado cómo sería nuestra vida si no tuviéramos voz?
Yo sí. Pocos saben que hace 12 años tuve que ser sometida a una rinoplastia por un defecto muy simple y común de la nariz que, junto con un problema de reflujo gastroesofágico, estaban afectando mis cuerdas vocales. Casi pierdo la voz y tan sólo la idea de pensarlo, me llevó al quirófano de inmediato. Después de la operación vino la terapia foniátrica y con todo ese proceso, un gran miedo al micrófono que tanto yo amaba, pues era la época en que empezaba a hacer mis pininos como locutora y mi seguridad no era muy sólida que digamos.
Por varios años me alejé del micrófono, refugiándome más en la producción que también me apasiona. Sin embargo, la misma vida ha ido poniendo las pruebas y las oportunidades para enfrentar mis miedos. Así, hace poco más de un año decidí volver al "aire" como un gran reto para mí. El reto no es sólo porque se escuche mi voz bien o bonita, sino por vencer un temor que dejé arraigar en mi interior durante varios años. La forma es simple, pero el fondo no.
Irónicamente, 12 años después el problema de mi nariz regresó: el cartílago que cortaron en aquella cirugía volvió a crecer en el mismo lugar y de la misma manera intenta obstaculizar mi respiración para provocar que respire por la boca.
El reflujo gastroesofágico nunca ha desaparecido. Viene "junto con pegado" con mi gastritis y mi hernia hiatal; son el trío dinámico que busca hacerme ver mi suerte, pero esta vez es diferente.
Ahora soy yo quien envuelve al miedo, quien no está dispuesta a padecer ni una ni dos cirugías y sobre todo, a tampoco dejar perder lo que me quede de voz.
Mientras pueda pensaré, cuidaré y haré escuchar mi voz, pues así como la verdad, la voz nos hace libres...
jueves 2 de febrero de 2012
Inspirada...
¿Te has dado cuenta?
Siempre me gusta escribirte algo bonito después de hacer el amor…
En ese intento por acallar los poros de mi piel
que, ansiosos, gritan cuánto te aman, cuánto te sienten.
Pero son mis ojos los que me delatan,
los que desbordan ese grito contenido,
al mirarte con amor, con pasión, con entrega… con admiración.
Esa soy yo, quien ama estar y compartirme contigo.
Quien sabe que no soy de ti, ni tú de mí.
Quien está contigo por voluntad, por puro gusto, ¡por puro amor!
Esa soy yo, quien al mirarte en silencio,
vuela entre tus brazos y,
aún sin aliento, busco una manera de decir cuánto te amo.
miércoles 23 de noviembre de 2011
Ex...historias
El 2 de noviembre pasado mi amiga Bety publicó en su muro del facebook, una frase que me encantó por el mensaje, la actitud, el sarcasmo y otras cosas más que contenía y que, de verdad, la hacían un juego de sabias y divertidas palabras. Decía así:
“A todos mis ex novios: feliz día de muertos, mis amores! Y felicidades a todas las brujas con las que ahora están”.
Reí mucho cuando la leí. Me encantó por creativa y oportuna; muy ad hoc a la fecha y a los sentimientos que en esos días están a flor de piel… No puedo negar que al leerla, también me hizo recordar a algunos de esos “difuntos” que quedaron sepultados en alguna parte del cementerio de mi corazón, bien guardados en sus tumbas y con el epitafio en letras altas, negritas y subrayado para no olvidar lo que fueron en esta vida.
Sin embargo, como luego dicen que sucede, algunos se quedan como alma en pena, atrapados en una dimensión que no les permite irse del todo de un lado, para estar bien en otro, y andan como fantasmas, deambulando y espantando gente…hasta que te animas a rezarles un rosario en su cara, para que se vayan con su alma a descansar en paz.
Ya en serio, dicen que cuando una relación sentimental termina, los hombres y mujeres reaccionamos de distinta manera. Y no es que tengamos que ser iguales, pero por ejemplo, en el caso de las rupturas, aseguran los que saben, a los hombres “les cae el veinte” tiempo después de que sucedió. Al parecer, hacen como que en el momento no pasó nada, pero luego… ya se dan por enterados y entonces intentan “arreglar” las cosas y aparecen como si no hubiera pasado nada; cuando por su parte, la chava ya se deshizo en llanto con las amigas y va superando la separación. Obvio, no generalizo. Sólo expongo.
No es novedad decirles que a las mujeres nos ayuda la relación con las amigas, el desahogo, el llanto, escribir, cantar, bailar… en general, siempre buscamos la manera de “sacar” pronto y bien eso que traemos atorado en el corazón y en el alma. De los hombres, no me atrevo a hablar mucho, pues me he topado tanto con aquellos que les gusta hacerse los fuertes y prefieren evitar temas del corazón, como los que son sensibles y te buscan como amiga para que los escuches y les des tu punto de vista.
Pero de verdad, para el tema del “regreso” en una relación, los tiempos como que no nos ayudan, porque los traemos desfasados.
Como sea, depende también de las circunstancias en que las cosas llegan a su fin, para considerar de nuevo tocar la puerta para una “reaparición” o regreso. Pero sobre todo, del amor que existe o existió, para poder darse una nueva oportunidad. El punto es que si las rupturas son dolorosas, buscar un regreso puede serlo aún más. Lo bueno es que como en la guerra y en el amor, todo se vale, también cada quién es libre de tomar la decisión que más feliz le haga.
Pero no omito compartir dos grandes lecciones que la vida me ha enseñado: la primera es que cuando una mujer toma una decisión (incluso a pesar de ella misma), difícilmente se arrepiente y, la segunda, que los hombres, a veces por desgracia, siempre vuelven, ya sea para quedarse o sólo para hacerse notar.
martes 1 de noviembre de 2011
Pasándome de viva...

Este es un día en que viven todos los muertos, en que viven todos los vivos… en el que suceden cosas y en el que yo aprovecho para hablar contigo derecho:
-¿Y si te mueres mañana?
-¿Yo? ¿Por qué he de morir mañana?
-Algún día sucederá…
-Sí, pero ¿por qué mañana?
-Pues sólo por dar una fecha… ¿Y si te mueres mañana?
-¡Ah!, ¿me quieres espantar?
-¿Y si te mueres mañana?
-Pues…mañana no me parece buen día, pero tú decidirás. Si yo me muero mañana, verás en mi rostro la tranquilidad de haber llevado una vida que hasta tú envidiarás. De hecho no tengo pendiente que me haga desesperar.
-¿A poco muy preparada?
-No, pero no soy aferrada. Aunque esta vida yo gozo, procuro tener presente que aunque me duela en el alma, algún día me iré yo al pozo…
-Entonces… ¿ningún pendiente?
-Ninguno que me atormente. Los bancos podrán sangrar a otros tantos que queden… mis amores hallarán a otras que los consuelen y mi familia y su amor, me acompañarán por siempre… Saben que tienen dar mis órganos que me queden, que me tienen que tocar canciones pa’ que me alegre y que desde donde esté, siempre estaré yo presente.
-¿Hasta fiesta vas a hacer?
-¡Como alguien que lo merece! Y hasta a ti te invitaré, por si también te apetece.
-Suena bien tu invitación, y la tendré yo presente.
-Es lo menos que le debo a tan maravillosa vida y a tan hermosa gente.
-Entonces mañana no, mejor que sea en otro día que yo esté desocupada. ¡No me había dado yo cuenta, que el tiempo se me está yendo!
-Ándele pues calaquita, yo le llamo a ver cómo anda. Por lo pronto, con permiso, me voy a seguir viviendo.
miércoles 26 de octubre de 2011
Libertad... financiera.

Para mí, la libertad es lo más preciado que posee en la vida todo ser humano; esa capacidad que permite decidir si uno quiere hacer algo o no, siempre cuidando de no afectar la vida de los demás.
En general me considero una mujer libre, pero muy en lo general, porque en lo particular, hay algunas áreas en las que todavía me falta alcanzar esa independencia, por ejemplo, en el rubro del dinero.
Y es que últimamente la vida me ha restregado en la cara cuánta falta me ha hecho una educación financiera y una cultura del ahorro que, lamentablemente, no me enseñaron en la escuela pública y mucho menos en casa, donde lo que mejor aprendí fue que si quería ser una mujer independiente, tenía que trabajar y si quería tener un buen trabajo, tenía que estudiar. Así que eso hice: estudiar y trabajar.
La buena es que, en efecto, el trabajo te da cierta libertad, sobre todo para no depender de un hombre o marido con el que hay que estar por mera cuestión de necesidad económica; la mala es que de alguna manera, te vuelve dependiente de un “Jefe” o “Patrón” que a veces resulta peor que un marido al que hay que aguantar por lo menos, unas ocho horas al día.
Así que como dice el dicho: “más vale tarde que nunca”, hoy, a mis 33 hermosos años me he dado a la tarea de aprender todo eso que me hubiera gustado que me enseñaran de niña, con el único y firme propósito de obtener mi anhelada libertad financiera y generarme una situación en donde pueda vivir sin tener que trabajar o depender de otros (a menos que sea en algo que me guste y por elección propia, no por necesidad) para obtener dinero.
Suena fácil, pero claro que no lo es. Porque además de “estudiarle” y aprender términos, conceptos y vocabulario con el que no estamos familiarizados, también exige disciplina, compromiso y honestidad; un cambio de hábitos, pero sobre todo, un cambio de actitud hacia la vida y el estilo que estamos acostumbrados a llevar.
Cuando uno cambia el “switch” las cosas empiezan a suceder: te encuentras con las personas que saben y pueden enseñarte cómo iniciar, aparecen libros, artículos o reportajes que te orientan, empiezas a tener más control sobre tu dinero, tus tarjetas, tus compras y tus consumos y lo mejor, comienzas a fijarte objetivos más claros con relación al dinero, sin sentirte culpable.
Es verdad, el dinero no lo es todo en la vida, pero aceptémoslo: está presente y es necesario en todas partes (salud, educación, vivienda, alimentos).
Mientras tanto, a seguir trabajando, pero ya no con miras a hacerlo para siempre como única forma para sobrevivir. Yo sí creo que el universo tiene tanto y para todos, que lo único que a veces nos falta es un poco de determinación, conciencia y esfuerzo.
lunes 22 de agosto de 2011
Y entonces… ¿qué dices?
Y un día lo pesqué rondándome de nuevo...
A diferencia de otras veces que ni siquiera lo veía pasar, tan seductor y mareador como siempre, en esta ocasión se topó con pared.
-Pues ¿quién se cree? –Pensé
Supongo que se compadeció de mí y fue condescendiente, porque entonces me dijo:
-Déjame llegar hasta donde nunca lo permites. Prometo no divulgar nada de lo que vea, nada de lo que escuche; nada de lo que encuentre-
Yo lo miré renuente, incrédula. ¿Por qué ahora sería diferente? –Pregunté y, como si no me escuchara, continuó:
-Intenta abrir un poco; sólo un poco y será suficiente… lo necesario para saber que aún hay algo allí. ¿Qué dices?... ¿O prefieres que entre por esta cuarteadura que encontré?... Mira que no está tan cerrada y sana como crees, eh? ¡Ah! Y por cierto, tampoco es la única. ¡Pobre de ti!-
-¡Te burlas de mí!- Grité.
-No, no… no me burlo. En verdad admiro, valoro y respeto cada una de estas marcas que te conforman y ya son parte de ti. ¡Es más! Observa que voy con cuidado esta vez; lo más que puedo, porque repentinamente me desboco y… ¿qué te digo a ti, verdad? –
-Sí, qué chingados me dices a mí. ¡Por favor!
-Ya sé lo que te tengo qué decir: ¡Sonríe! Sí, eso es todo. Sonríe, confía, cree, ten fe, siente. Sólo déjame entrar una vez más. ¿Qué puede pasar que no sepas? Al final, lo sabes: podrán romperte, lastimarte, marcarte, pero no aniquilarte. Eso nunca. Pero también pueden cuidarte, quererte, amarte, llenarte de luz, de alegría y felicidad. ¿Qué dices? ¿Te arriesgas otra vez?-
Entonces dije que sí. Me arriesgo las veces que sean necesarias… y abrí de nuevo mi corazón al amor… al amar.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)