Desconectarse para conectar. Pisando los 40 desde Milpa Alta.
"A veces es bueno apagarse. Sobre todo si te vas a reiniciar"

Así que cuando hay días así, en que tengo al esposo en casa, aprovecho para al menos cambiar un poco la rutina. Viajar lejos no es mi hit, por todo lo que implica (pero me he prometido trabajar en ello), así que soy más bien una nueva seguidora del turismo local.

El dedo en el mapa apuntó hacia Milpa Alta, una de las 16 delegaciones de la ahora Ciudad de México (antes Distrito Federal).
Aunque tengo más de 10 años viviendo aquí, es junto con la Magdalena Contreras, una de las que me faltaba por conocer y, confieso, que me ha encantado. Su historia tiene mucho qué ver, aunque sólo llegamos a San Pedro Atocpan.
Historia es energía
Para empezar, me atrapó la vibra de su gente que, no sé si haya sido por la fecha de "descanso", pero no andaban en el acelere común que generalmente traemos. Se sentían francos, amables y cálidos. Y es que, para mí, la energía que emanamos viene de la historia, del origen.
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Parroquia de San Pedro Atocpan |
Milpa Alta es la segunda de las demarcaciones capitalinas y constituye una importante reserva ambiental en el centro del país. El origen de sus doce pueblos se remonta a la época prehispánica. Primero fueron conquistados por los chichimecas y luego por los españoles. Fue un tiempo parte del Estado de México y durante la Revolución, un bastión importante del ejército de Zapata. Es la delgación donde está la comunidad con más hablantes de náhuatl en la ciudad.
De nopales y mole

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Mole con muslo de guajolote y arroz |
No sé si por su cercanía con el estado de Morelos, me sentí en verdad lejos, aunque sólo hicimos una hora en el auto (sin tráfico, claro). Quizá se me hizo más corto por ir pensando en lo afortunados que somos los que vivimos aquí y, por supuesto, los mexicanos con la maravilla de País que tenemos a pesar de ciertas autoridades y gobernantes. Llevar a mi hija a conocer lugares y gente, así como a probar nuevos sabores fue, sin duda, mi mayor conexión.
Así que si vienen a visitarnos, dense una escapada a este pueblo mágico y bello lugar al que espero regresar pronto con mi familia para terminarlo de conocer y, claro, comer mole, beber cerveza y una rica nieve de mamey. De los 40, luego hablamos.
¿Y la receta?
Para no hacer más largo este post, les prometo otro esta semana, con unos ricos muffins veganos de blueberries que les va a encantar. En tanto, cuídense, amen y disfruten.
Nos leemos pronto :)
¿Y la receta?
Para no hacer más largo este post, les prometo otro esta semana, con unos ricos muffins veganos de blueberries que les va a encantar. En tanto, cuídense, amen y disfruten.
Nos leemos pronto :)
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