Scones para una cita especial
Una cita contigo es lo que necesitas, me dije un día frente al espejo. Estaba algo cansada, estresada y rebasada por la rutina. Entonces, fui a la cocina; puse agua a calentar, tomé uno de mis sobrecitos de té favoritos y, mientras se hacía en la taza, los scones me gritaron "¡Aquí estamos para acompañarte y endulzarte el día!" -¿Quién soy yo para despreciarlos? , les dije y casi logré ver a los arándanos saltar de gusto cuando tenía una pieza de ese rico pan, entre mis manos. Hay días en los que la rutina se siente como una rueda que no deja de girar. Despertar temprano, lunches, pendientes, trabajo, casa, hijos… y de pronto el día terminó sin que nos hayamos regalado ni cinco minutos reales para respirar. Por eso creo profundamente en algo sencillo pero poderoso: una cita conmigo misma (o contigo misma, pues) No es egoísmo. No es lujo. Es mantenimiento del alma. No siempre podemos ir a un spa o tener dos horas libres. Pero sí podemos crear micro espacios sagrado...






