Scones para una cita especial
Una cita contigo es lo que necesitas, me dije un día frente al espejo. Estaba algo cansada, estresada y rebasada por la rutina.
Entonces, fui a la cocina; puse agua a calentar, tomé uno de mis sobrecitos de té favoritos y, mientras se hacía en la taza, los scones me gritaron "¡Aquí estamos para acompañarte y endulzarte el día!"
-¿Quién soy yo para despreciarlos? , les dije y casi logré ver a los arándanos saltar de gusto cuando tenía una pieza de ese rico pan, entre mis manos.
Hay días en los que la rutina se siente como una rueda que no deja de girar.
Despertar temprano, lunches, pendientes, trabajo, casa, hijos… y de pronto el día terminó sin que nos hayamos regalado ni cinco minutos reales para respirar.
Por eso creo profundamente en algo sencillo pero poderoso: una cita conmigo misma (o contigo misma, pues)
No es egoísmo.
No es lujo.
Es mantenimiento del alma.
No siempre podemos ir a un spa o tener dos horas libres. Pero sí podemos crear micro espacios sagrados: una taza de té en silencio, una caminata breve, hornear algo con calma.
En mi caso, ese momento del té (o chocolate caliente con un pan o galleta) son parte importante. -Pero, Ale ¿Es en serio? ¿A diario una galleta o pan? ¿Y las calorías, y lo carbos y la glucosa?... -¡Ah! Es que no es lo único: el movimiento diario también se volvió parte esencial de ese ritual. Y no. No voy al gimnasio. Me apoyo en videos de YouTube como los de Ceci Aguilera y Rebelde Mente. Desde mi sala, con ropa cómoda y 25 minutos disponibles, son muy buenos para activar el cuerpo.
Porque movernos no es solo físico.
Es emocional.
Es mental.
Es decirnos: sí importo.
La disciplina no tiene que ser rígida. Puede ser amorosa.
Y, como saben, para mí, hornear es terapia; es amor.
Así que si se animan a crear esos momentos para ustedes, les comparto la receta de estos scones sencillos, reconfortantes y perfectos para acompañar una taza de té en silencio.
Ingredientes
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200 g de harina de trigo
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60 g de mantequilla fría en cubos
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30 g de azúcar
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6 g de azúcar de coco (12 g a nivel del mar)
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Pizca de sal
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1/8 de taza de yogur natural
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Leche suficiente para completar 1/2 taza junto con el yogur
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50 g de arándanos deshidratados
Cernir la harina junto con el azúcar y el polvo para hornear.
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Agregar la sal y mezclar ligeramente.
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Añadir la mantequilla en cubos y desmoronar con los dedos hasta obtener una textura arenosa.
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Mezclar el yogur con la leche hasta completar 1/2 taza.
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Agregar esta mezcla a los ingredientes secos.
Y aquí viene lo más importante:
No es batir. No es mezclar fuerte.
Es integrar.
Doblar y aplanar suavemente.
Como si abrazaras la masa.
Formar un disco, dividir en 8 triangulitos, barnizar con leche y espolvorear un poco de azúcar.
Hornear:
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190°C por 10 minutos
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Bajar a 180°C y hornear 5 minutos más. Deben verse un poco dorados por fuera.
Sacar del horno y dejar enfriar.







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